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26 de mayo de 2010

L. BOËLLMANN, Toccata de la Suite Gótica - André de Jager

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Me encanta esta pieza y me encantaría saber tocarla. Léon Boëllmann fue un compositor y organista francés, nacido en Alsacia en 1.862, y fallecido en París en 1.897. A los nueve años fue aceptado en la École Niedermayer, especializada en formar maestros de capilla, donde estudió solfeo, canto, piano, órgano, armonía, contrapunto, polifonía clásica, acompañamiento del canto llano e instrumentación; además de lengua francesa, historia, geografía, latín y griego. La escuela era muy severa (se dice que había un salón con treinta pianos donde cada alumno tocaba sus ejercicios) pero muy prestigiosa. En ella también estudió Gabriel Fauré, cuya Pavana ya hemos escuchado.

Boëllmann trabajó como organista en el Cavaillé-Coll (nombre de un organero y de los instrumentos por él creados) de la iglesia parisina de Saint Antoine de Paul, donde pudo dedicarse además a componer: creó piezas para órgano, como la Suite Gótica, pero también música de cámara (le gustaba especialmente el violonchelo) y orquestal.

Este compositor, según dicen muy buena persona, murió de tuberculosis a los 35 años. Su obra se puede encuadrar en el Romanticismo, por su solemnidad, delicadeza, dramatismo y belleza.
Léon Boëllmann compuso la Suite Gothique, cuyo nombre ya suena a Romanticismo, para inaugurar el órgano de Notre Dame de Dijon, tal día como hoy (27 de mayo) de 1.895. La Suite está conformada por cuatro movimientos, y concluye con esta Toccata.

Tanto el término Suite como el de Toccata nos remiten al Barroco. Concretamente a Bach, de quien Boëllmann era un gran admirador: Johann Sebastian había sido un consumado organista, maestro de capilla como él, y para este instrumento dedicó Suites y también Toccatas (como la archiconocida Toccata y Fuga en Re menor).

La Toccata (pieza para ser tocada, para instrumentos de tecla) es una pieza virtuosística, que se interpretaba al principio de cualquier interpretación, a fin de calentar los dedos de un músico (por eso es tan espectacular) y de preparar el órgano (soplan la mayoría de los tubos).
Éste órgano cuenta con cuatro teclados manuales y un pedalero. La Toccata está escrita en Do menor, una tonalidad muy lúgubre. La obra comienza con figuraciones rapidísimas, inmediatamente apoyadas por la melodía principal (tema A) a cargo del pedalero. Se trata de un tema de dos frases, bastante cromático pero muy efectivo, muy dramático. En 00:35, en el segundo teclado, son las manos quienes llevan la voz principal (tema B). El sonido obtenido cambia constantemente gracias al juego de registros (esas palancas a ambos lados de los teclados); por esta capacidad se den. En 1:03, Jager retorna al tercer teclado y al tema principal (A). En 1:33, vuelve al segundo teclado con el tema B, cuyo final es rico en modulaciones. En 2:15, y también en el segundo teclado, más poderoso, vuelve a A. Después entra B, que combinado con A, llega a la cadencia final, con el órgano lleno, para terminar con una tercera de picardía: el mi bemol se sustituye por mi natural, para conseguir un acorde mayor perfecto.

La Suite Gothique es una pieza muy efectista, obra de un genio de la improvisación, que sirve como colofón a una obra preciosa, llena de contrastes, de obligado repertorio para los organistas, quienes sí conocen a este músico injustamente olvidado.










Interior de la iglesia de San Juan de los Reyes de Toledo, Jenaro Pérez Villaamil (1.839)

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