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9 de febrero de 2010

SAINT-SAËNS, Carnaval de los Animales - Aquarium






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Camille Saint-Saëns, parisino de 1.835, fue un pianista virtuoso, improvisador de órgano, escritor, caricaturista, geólogo, acústico, filósofo, matemático, soldado, astrónomo, editor, poeta, escritor de comedia, crítico, viajero, profesor (de Gabriel Fauré, entre otros), director y compositor. (Qué complejo con esta gente). Y además tenía oído absoluto. Murió en Argel el 16 de diciembre de 1.921.
Saint-Saëns vivió el apogeo del Romanticismo, disfrutando de la música de Bellini, Donizetti, Schumann, Liszt, Chopin y Mendelssohn, y lo vio morir de la mano de Claude Debussy e Igor Stravinsky.

Su música se enmarca en la más pura tradición clásica francesa, llena de elegancia y precisión. Enarboló la bandera del academicismo francés, oh là là, combinando lirismo y perfección formal. Sus obras más destacadas son la ópera Sanson y Dalila, el poema sinfónico Danza macabra, el Carnaval de los animales y la Sinfonía nº 3.

El carnaval de los animales (Le carnaval des animaux) o Gran Fantasía Zoológica es una suite (conjunto de piezas relacionadas entre sí) de catorce movimientos. Saint-Saëns compuso este Carnaval en 1.886 azuzado por sus amigos, quienes le retaron a describir musicalmente una serie de animales. El resultado es un desfile de bestias. Los leones se pasean majestuosos; las gallinas nos taladran con sus cloqueos violinísticos; las tortugas se desplazan al ritmo de un lentísimo Can-Can de Offenbach; los fósiles (xilófonos) se golpean a martillazos; los pájaros se sugieren con el canto de la flauta; el elefante camina al paso alegre y pesado del contrabajo; los canguros aparecen saltarines; los burros (o críticos musicales), cómo no, rebuznan; los pianistas (animales alienados) se obcecan con las repeticiones de las escalas, etc. Quizá la pieza más escuchada sea El Cisne: se trata de una preciosa obra para violonchelo y dos pianos, que se deslizan por el ambiente con serenidad y emoción.

Cómo le quedaría la Fantasía de bien, que el sesudo Saint-Saëns prohibió su ejecución, temeroso de que se le relacionara únicamente con esta obra. Ahora es su pieza más reconocida.

Para interpretar esta Fantasía Zoológica se necesitan once músicos, al frente de una flauta o flautín, un clarinete, una armónica de cristal (una especie de conjunto de copas), un xilófono, dos pianos, dos violines, una viola, un violonchelo y un contrabajo.

La pieza que nos ocupa, El Acuario, sólo requiere la flauta, la armónica de cristal, los dos pianos, los dos violines, la viola y el violonchelo. La descripción musical del agua que fluye es muy acertada. La sonoridad es ligera, y los pianos se deslizan con suavidad simulando las burbujas. Los instrumentos reflejan las leves olas de la superficie marina, provocadas por la brisa.

La pieza se desarrolla en Mi menor, una tonalidad ligera y melancólica. La primera frase musical, que alterna la Tónica (Mi) con la sensible (Re sostenido) se repite a los 7”, para desarrollarse a los 15”, en una secuencia descendente, hasta alcanzar la Dominante, Si.

A los 34“ escuchamos otra secuencia descendente, como una ola que se aleja, con protagonismo de la armónica de cristal. A los 48“ se retoma el principio, y el tema inicial se repite íntegro.

En 1´34” escuchamos dos veces una cadencia que finaliza en la Tónica. En 1´52” la tonalidad juega entre Do Mayor y Mi Mayor (el movimiento entre terceras es propio de finales del XIX). En 2´14” se deslizan cromáticamente en sentido descendente las notas, hasta 2´23”, cuando la cadencia, ya en tono mayor, nos dirige, sobre ligeros arpegios ascendentes, hasta un levísimo La. Fin. Ay.






Mar y rocas de San Esteban, Asturias, Joaquín Sorolla (1.903)

1 comentario:

  1. me encanta el blog esta genial bueno ya me he hecho admirador asta el martes!!!!

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