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10 de julio de 2010

W. A. MOZART, Aria de la Reina de la Noche (La Flauta Mágica)

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¡He aquí el aria más conocida de la de la Historia de la Música! La Flauta Mágica (Die Zauberflöte), de Mozart (1.756-1.791), es un singspiel (ópera popular cantada en alemán), con libreto de E. Schikaneder, estrenada en Viena en 1791, dos meses antes de la muerte del compositor, que sólo contaba 35 años. Su argumento gira en torno a la lucha del Bien (Sarastro) y del Mal (la reina de la Noche y Monostatos), con un fondo fantástico. Mozart y Schikaneder eran masones, y según dicen, la obra está repleta de la simbología de esta logia, recientemente prohibida en Austria por sus afinidades con la Ilustración (bicho).

El joven Tamino, acompañado por su amigo Papageno, pretende a Pamina, hija de la Reina de la Noche; todos sortean muchísimas aventuras (el argumento es irresumible). Este aria es cantada por la Reina de la Noche, en pleno ataque de rabia:

Un vengativo infierno se encuentra en mi corazón.
La muerte y la desesperación me invaden por completo.
Si Sarastro no siente la muerte de tu mano,
Tú no serás nunca más mi hija.
Tú serás repudiada, serás odiada para siempre.
¡Las ligas de tu linaje serán destruidas para siempre
Si Sarastro no muere por tu propia mano!
¡Escuchen dioses de la venganza! ¡Escuchen la promesa de una madre!


Este aria requiere un ámbito vocal de una 11ª (es mucho), siendo además muy complicada por la velocidad de las figuraciones, los saltos entre notas sucesivas.

La audición comienza en modo mayor con el gorgeo sostenido de los agudos, en secuencia descendente y después ascendente, para desembocar en un finísimo arpegio, cerrado por los violines.

En 0:31, el tono torna a menor, más oscuro y misterioso, y los saltos de octava descendente producen sensación de inquietud. En 0:48 vuelven los saltos de octava, que caen en picado, desde cada vez más alto. En 1:00 comienza una de las partes más difíciles: la melodía está formada por notas brevísimas, en grupos de tres, que se suceden a gran velocidad: hay que afinarlas todas. Esta floritura (adorno) pasa casi desapercibida. Y en 1:09 vuelve el arpegio, más agudo, que cae a grave por medio de una secuencia descendente. En 1:35 la soprano alcanza la nota más grave de toda la audición, pero sólo para volver a subir en un “grito triunfal”. Los golpes de las cuerdas ponen punto y final al aria.

La llegada de la Reina de la Noche, según la puesta en escena por Karl Friedrich Schinkel (1781–1841) para una producción de 1815.









2 comentarios:

  1. Llevas razón ¿quien no conoce este aria? Es más, nos dejamos llevar y creemos que podemos hacer pinitos. Un saludillo.

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  2. Yo creo que todo el mundo lo ha intentado... Gracias por tu comentario!

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¡Muchas gracias por comentar! ¡Hasta la próxima!

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