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19 de mayo de 2014

VENI CREATOR SPIRITUS



¡Hola! Hoy tenemos algo diferente, que espero que os guste: canto gregoriano. El gregoriano es el tipo de canto que acompaña a la liturgia católica, cuyo objetivo es sublimar el texto, bíblico o no, mediante la entonación. La música depende por entero de la letra y no establece ritmos más allá de la respiración allí donde el texto lo demanda.

Como se trata de inducir a la oración, el resultado es una melodía sin contrastes de intensidad o de altura: las notas se mueven por grados conjuntos. No se permiten interferencias en el texto; por ello, la música es monofónica (cantan al unísono), se busca la homogeneidad en los timbres de las voces, y no hay acompañamiento ninguno, es música a capella (como se hacía en la capilla, en la iglesia).

Este himno es el Veni Creator Spiritus, que invoca la presencia del Espíritu Santo. El texto data del siglo IX, finales de la Alta Edad Media, y suele atribuirse a Rábano Mauro, un monje benedictino nacido en Maguncia, discípulo de Alcuino y escritor de varios tratados, como De universo, compuesto por veintidós libros.

La música del texto es estrófica, ya que repite la misma melodía para todas las estrofas del himno, y de estilo directo (sólo hay un coro o un solista).


 Como se ve en el tetragrama (el sistema de cuatro líneas ideado por Guido d´Arezzo), la música incluye algún que otro salto expresivo, como el que recalca la "altura" de Spíritus. Siempre al servicio del texto, la música es silábica, dejando sólo una nota por sílaba, en las palabras importantes: Spíritus, Vísita y Gratia. El resto se adorna con notación neumática y melismática, con varias notas por sílaba, ornamentando por ejemplo la palabra Creator. La melodía está establecida sobre el VIII modo gregoriano o Tetrardus Plagal, cuya nota dominante es Do y su nota final Sol.

 Aquí os dejo con dos vídeos: el primero con el Veni Creator tal cual, sin aditivos, descarnado, y el segundo, con acompañamiento, polifonía, transformado: es el ingreso en el Cónclave que tuvo lugar en la Capilla Sixtina el 12 marzo 2013. ¿Os relaja el canto gregoriano, como música sin sobresaltos, o todo lo contrario? Contadme, contadme... Un abrazo.


Rabano Mauro apoyado por Alcuino ofrece una obra a Otgar de Maguncia



4 comentarios:

  1. Aclaro de antemano: no pertenezco a ninguna religión.
    Cerré los ojos y agradecí la música infinito; me vi contemplando cuadros, contemplando mis vísceras, contemplando la deriva del mundo, el tráfico colapsado y si sigo enumerando me llamarás mala imitadora de Borges.
    Gracias, por este rato de sosiego, y también por la estupenda explicación con que la presentas.

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  2. Me encanta tu comentario, Mariluz. Muchísimas gracias, gracias, gracias.

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  3. Pues sí que es relajante. Recuerdo, hace ya bastantes años cuando se puso de moda el disco aquel de unos monjes gregorianos, que me gustó ese tipo de música.

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  4. ¡Pues sí, los monjes de Silos se convirtieron en un hit!

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¡Muchas gracias por comentar! ¡Hasta la próxima!

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