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20 de enero de 2012

G. VERDI, Requiem (Dies Irae) - Zubin Mehta

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Con los pelos de punta estoy. Giuseppe Verdi fue un músico italiano del romanticismo (1.813-1.901), uno de los más importantes compositores de ópera; su pluma firmó Rigoletto, La Traviata (basada en La dama de las camelias), Il Trovatore, Aida (cuya marcha es celebérrima), Otello, etc etc. En este blog ya hemos escuchado algunas de sus creaciones operísticas. Verdi dominaba la cadencia, la melodía, los coros. Por ello, he querido incluir su Réquiem en esta entrada.


Verdi compuso esta misa de Réquiem en 1.874, en honor de Alessandro Manzoni, un escritor y poeta italiano (Los novios)y la concibió con coro, voces solistas y orquesta. Comparando esta obra con la de Mozart, veremos en la misa del de Salzburgo quizá más contención, más apego a las formas compositivas del pasado. El Réquiem de Verdi es más romántico, efectista, dramático... Para algunos demasiado operístico. No me quiero ni imaginar acudir a una misa de funeral ambientada con esta música.

Verdi compartía con Manzoni el ideal de reunificación italiana (en las calles se leía VERDI, como acrónimo de Vittorio Emanuele Re D´Italia), e impresionado con su muerte, se dedicó a la composición de esta obra, que se estrenó con 120 voces en el coro y una orquesta de 100 músicos en la iglesia de San Marcos de Milán en el primer aniversario de la muerte del escritor. Su éxito fue apabullante. El Réquiem se compone de varias piezas que acompañan a la misa; quizá una de las más conocidas sea el Dies Irae, basado en un himno latino del siglo XIII, atribuido a Tomás de Celano (a su vez, amigo de San Francisco de Asís).

El Requiem es una obra colosal, para gran orquesta, que refleja un sonido pesado, gracias a la sonoridad de los instrumentos graves: truenan los fagotes, cornos franceses, trombones y tubas, todos ellos de viento, y reposan sobre los contrabajos y violoncellos. El lirismo lo protagonizan las flautas, oboes y clarinetes. El Apocalipsis se anuncia con sus ocho trompetas (deberían ser siete, pero nos hacemos una idea), y la percusión (timbales y tambores) añade efectismo, dramatismo, a este Réquiem compuesto por un italiano que se declaró "un poco ateo".

Espero que os guste (seguro que sí). Feliz Año.












































"Étude pour le radeau de la Méduse", Théodore Géricault (1791–1824)

2 comentarios:

  1. Precioso el Dies Irae. ¿que podemos esperar para Carmaval y Semana Santa?

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  2. ¡Hola! Me alegro mucho de que te gustara este fragmento del requiem de Verdi. La próxima tratará una de las obras más alegres de uno de los compositores barrocos más populares. ¡Espero que te sigas pasando por aquí, un saludo!

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¡Muchas gracias por comentar! ¡Hasta la próxima!

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