Bueno, y por fin, Beethoven. Seguramente, el músico, el romántico, por antonomasia. Un compositor que se sobrepuso a lo peor, creó obras geniales y cinceló su nombre, aún vivo, en los anales de la Historia.
Nació en Bonn el 17 de diciembre de 1.770, y sufrió la tiranía de su padre, que quería vivir a costa del genio de su hijo. Su talento era tan grande que Haydn lo tomó como pupilo en Viena. Consiguió vender sus piezas, y vivir dignamente de ello. La Sinfonía Heroica supuso un gran triunfo, pero también el comienzo de su pesadilla. Lo más triste es que disimuló su sordera cuanto pudo, convirtiéndose en un ser aislado, porque le aterraba reconocer que no podía oír. Incluso pensó en suicidarse, momento en el cual escribió el dramático Testamento de Heiligenstad.